CURADORA: Carolina Jozami
Desde el 25 de marzo de 2021, Sala 33, primer piso.

 

En esta plataforma se puede acceder a las obras y los textos que conforman la exposición, realizada con motivo de la donación de obra gráfica de León Ferrari por parte de la Fundación León y Augusto Ferrari Arte y Acervo a la colección del Museo Nacional de Bellas Artes. La exhibición presenta más de 100 obras realizadas por el artista a partir de su exilio en Brasil en 1976. 

 


Esta muestra reúne una selección de obras gráficas de León Ferrari donadas por la Fundación Augusto y León Ferrari. Arte y Acervo al Museo Nacional de Bellas Artes.

Fue a mediados de la década del 70, durante su exilio brasileño, cuando Ferrari comenzó a experimentar con técnicas industriales de reproducción de obras, como la fotocopia, la heliografía y la copia Xerox, consideradas en aquellos años por fuera de las prácticas artísticas.

En San Pablo, desarrolló una serie de trabajos a través de nuevos medios que proponían una renovación de los lenguajes y del concepto de obra de arte, y que buscaban, sobre todo, llegar a nuevos públicos y a sectores excluidos, intentando romper con el circuito tradicional del mundo del arte.

Sus experimentaciones se concentraban en la búsqueda de formas alternativas y eficaces de producción y reproducción de obras, interesado en el potencial de esas técnicas que permitían mayor democratización y acceso a la cultura, en oposición a la idea de obra única e irrepetible propiciada por la ortodoxia del mercado.

En su obra gráfica, Ferrari extrema y subvierte los límites de la representación al utilizar metodologías y recursos plásticos diversos: cuadros escritos, escrituras ilegibles, composiciones geométricas y otras con imágenes disímiles, dibujos abstractos, signos gráficos y obras en las que ensaya diversos trazos y texturas.

Una de las características salientes de Ferrari fue el uso de múltiples medios de representación para encontrar el modo más eficaz de expresar su cosmovisión y su poética.

El conjunto reunido en “Ferrari infinito” da cuenta de las investigaciones, experiencias e indagaciones de este creador multifacético, que continuó durante más de medio siglo de producción ininterrumpida. La exhibición de estas obras contribuye a la idea de multiplicar y difundir su legado, y también es un homenaje a un artista fundamental, lúcido testigo de nuestro tiempo.

Andrés Duprat

Director del Museo Nacional de Bellas Artes

 


Ferrari infinito

A lo largo de su vida, León Ferrari (1920-2013) produjo una vasta cantidad de obras en diversos formatos y lenguajes. Las piezas reunidas en esta exposición dan cuenta de las distintas técnicas de grabado que exploró a partir de 1976 durante su exilio en Brasil, donde se vinculó con artistas y espacios de arte experimental. Autodidacta en prácticamente todas las disciplinas, se adentró de modo excepcional en el estudio del grabado y las posibilidades que brindaban las novedosas tecnologías de reproducción y seriación de la época. 

Ferrari abordó temas universales como la civilización occidental y cristiana, la política y los derechos humanos, y también realizó obras centradas en la abstracción formal, la línea y el dibujo. En sus series Proyectos y Planos, dibujos con Letraset y heliografías, exploró el soporte material de nuestra existencia urbana a través de planos de ciudades y arquitecturas enloquecidas, habitadas por diminutos personajes. Trabajó sobre la estrategia, la lógica y el pensamiento desde los tableros y las piezas de ajedrez y los laberintos. Con sus escrituras, a veces legibles y otras veces ilegibles, sus letras, alfabetos y códigos inventados, indagó sobre las estructuras de la comunicación y aquello que nos constituye como seres humanos: el lenguaje. Para desentrañar y denunciar los horrores cometidos por la humanidad en nombre de Dios, estudió las sagradas escrituras, la iconografía religiosa y las obras cumbre del cristianismo y de la historia del arte occidental. Así, en la obra de León, el ser humano es la medida de las cosas.

En su afán por democratizar el arte, no dudó a la hora de numerar al infinito varias de sus series de grabados, de por sí obras múltiples, como ocurre en las xerografías o fotocopias aquí exhibidas. Además de marcar una distancia respecto de la lógica mercantil de la obra de arte, este gesto reflejó la voluntad y el accionar inquebrantable de un artista comprometido con su época, pero fundamentalmente con comunicar y transmitir al infinito la idea de un mundo más justo. 

Carolina Jozami

Curadora